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SI NO HAY EMOCIÓN, NO HAY ATENCIÓN 13 de julio de 2015

Posted by franciscobenages in Uncategorized.
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Dentro de los 7 principios que sustentan la filosofía HUNA, la filosofía más antigua de la Polinesia, hay uno, el tercero que dice que La Energía fluye donde va la Atención. Más o menos viene a decir, en palabras de la experta Eugenia Lerner, que: “Todo aquello en lo que centramos sostenidamente la atención, tanto en forma automática o voluntaria como en forma consciente o inconsciente, adquiere fuerza y prevalencia en nuestra vida. Si ponemos mucha atención en un problema o en un malestar, éstos se acrecientan. Si ponemos en cambio, la atención en las posibles soluciones o en el bienestar deseado, eso es lo que facilitamos”. En el proceso de poner atención sobre algo interviene en gran medida el grado de emoción que lo sustente. No podemos mantener por mucho tiempo la concentración o foco de atención sobre algo si la emoción correspondiente no es lo suficientemente potente como para alimentarla y sostenerla. Y ello tanto vale para una emoción positiva como negativa.

Y ahora me voy a referir a dos “enfermedades” que en palabras del experto en Biometría y Bioenergía  Luis Arturo Frutos Ortiz, condicionan todo nuestro devenir. Se trata de la Culpa y el Juicio. Ambas se encuentran profundamente ancladas en el inconsciente colectivo de la Humanidad y en nuestra biología, siendo causas importantes de nuestra depauperada y deprimente existencia.

Los sentimientos de culpa y juicio se inoculan ya desde la familia a muy temprana edad. “Tú tienes la culpa de nuestras desgracias”. “Eres culpable de haber roto el jarrón”. “Tú eres culpable de mi ansiedad”. “Eres malo”. “Si sigues así, nunca llegarás a nada”, etc… Todo eso va calando en la maleable y dúctil mente del infante y llega a perpetuarse en el adulto que llega considerar todas esas creencias como verdades. Este tipo de emociones implican una autoevaluación, en este caso negativa, que socaba la autoestima y el autorespeto e imprimen un sello autodestructivo en nuestras vidas.

El único remedio para poder deshacerse de esas limitantes emociones, a las que además enfocamos nuestra atención, es deshacerse de la propia emoción destructiva. “Entonces la culpa se transforma en responsabilidad y el juicio en discernimiento” (Luis A. Frutos).

Todo ello lo tenemos ampliamente documentado en dos Arcanos del Tarot. Por una parte el sentimiento de culpa se correspondería con LA JUSTICIA y el de juicio con, lógicamente, EL JUICIO. La JUSTICIA hace referencia, entre otras cosas, al actuar con conciencia, con la propia ética, que no con la moral la cual se sostiene en base a dogmas tanto religiosos como sociales y culturales. Las palabras ética y moral con el paso del tiempo han derivado en un significado que para muchos es el mismo pero de hecho no lo son. Existen matices que indican que la ética y la moral son dos términos que se complementan, pero cuyo significado es bien diferente. Para resumir la diferencia entre ética y moral, podemos decir que la ética consiste en determinados tipos de comportamiento, ya sean correctos o incorrectos. Mientras que la moral establece las normas que permiten determinar si el comportamiento ha sido correcto o no.la justicele jugement

La Justicia nos propone darnos lo que nos merecemos y preguntarnos siempre si lo que hacemos es justo para nosotros y los demás. Es más debemos ir más allá y preguntarnos si aquello que creemos que es justo, es realmente justo. En suma, no culpar ni culparnos de lo que nos sucede, sino ser responsables de nuestros actos, e incluso de nuestros pensamientos y emociones. El Juicio se refiere, en primer lugar, al propio juicio, que tiene que ver con el ámbito de la conciencia desde el que actuamos. A más conciencia menos juicios. Para poder emitir un juicio válido es imprescindible conocer todos los aspectos de la persona o situación que enjuiciamos, y eso es muy difícil, por ello lo prudente es acudir al discernimiento y actuar de manera prudente, sensata y reflexiva, despojando de nuestros actos la emoción que nos llevaría a enjuiciar irreflexivamente las circunstancias o personas que se nos presentan  en la vida.

Así pues, pongamos atención en aquello que nos motiva positivamente, ya que esta atención, este enfoque, irá acompañado de la correspondiente emoción positiva, que será al fin y al cabo la que mantendrá la llama viva en la consecución de nuestros objetivos, y mejor aún, nos permitirá vivir una vida sin remordimientos, ni sentimientos de culpabilidad .

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