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EL SENTIDO DE LA VIDA O VIVIR LA VIDA CON SENTIDO 20 de marzo de 2015

Posted by franciscobenages in Uncategorized.
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¿Tiene la vida un sentido, un significado? ¿Hay que buscarle un sentido a la vida? ¿O, por el contrario, la vida misma es el sentido, o un sin-sentido? ¿Qué busca el ser humano cuando se pregunta por el sentido de la vida?.  La pregunta sobre cuál es el sentido de nuestra vida nos sale al encuentro demandándonos respuesta. Quien no se la plantea no está bien consciente de su vida; quien no se la responde simplemente no le interesa vivir bien. “El querer vivir, el gustarnos vivir, es cosa que no necesita explicación.” (Eric Fromm-Ser y Tener). Aunque, tal vez, en la dimensión actual en la que nos encontramos, el tema del sentido de la vida, ya esbozado desde los filósofos griegos en relación con el destino y la búsqueda de la felicidad y sus acentos en la ética, cobra ahora nuevas dimensiones. El individuo es considerado como Proyecto, en tanto posibilidad de realización y trascendencia: ” La existencia como posibilidad es trascendencia hacia el mundo y como tal es proyección” (Heiddegger, 1962).

Para Aristóteles el hombre puede considerarse feliz cuando ejerce las virtudes dentro de la polis o ciudad. Este es un tema que, desgraciadamente, en los últimos tiempos se ha dejado de lado dado que vivimos en una época antimetafísica, para la cual las preguntas metafísicas referidas al fundamento último del mundo y del hombre carecen totalmente de sentido. El hecho es que hoy día parece ser que la pérdida de significado de la existencia humana se vuelve algo común. Esta carencia o falta de significado de la vida tiene que ver con la disolución de la identidad en los individuos. La pérdida de la identidad individual se debe entre otras cosas a la influencia descarada de los medios masivos de comunicación que no están al servicio de la verdad, sino al servicio del mejor postor. Dichos medios enfocan el sentido de la existencia humana desde un materialismo pansexualista y hedonista. Sin embargo, esto anterior, aunado a la falta de crítica de los receptores de esta publicidad agrandan aún más el problema.

Victor Frankl comenta en su laureado libro “El Hombre en busca de sentido” que: Nosotros no necesitamos inventar un sentido de vida, sino que hay que descubrirlo”, y tras su experiencia en los campos de concentración alemanes afirma: “Quien tiene un por qué para vivir, puede soportar casi cualquier como”.

Entonces el sentido de la vida parece que tiene que ver con encontrarle un significado a nuestra existencia, el vivir acordes con un por qué, acaso el vivir nuestra misión, el convertirnos en protagonistas de nuestra vida y no quedarnos en meros observadores. El ”sentido de la vida” denota, así, aquellas características de la subjetividad individual que marcan una significación especial de los aspectos existenciales de la vida humana. Bien que hemos de tener en cuenta que el sentido de vida personal carece de contenido real si se constriñe al ámbito existencial exclusivamente individual. El individuo no está encapsulado en su propia subjetividad. O mejor, su subjetividad es inevitablemente una construcción tanto social como personal.

Alfred Adler comentaba: “No cabe, a mi entender, la menor duda de que toda persona se conduce en la vida como si poseyera una opinión determinada sobre sus propias energías y facultades, como si, al emprender una acción cualquiera, tuviese una idea clara de las facilidades o dificultades que dicha acción podrá ofrecerle. En una palabra que su conducta nace de su opinión. Esto no debe sorprendernos, puesto que a través de nuestros sentidos no logramos captar los hechos del mundo circundante, sino una representación muy subjetiva, un lejano reflejo”

Al hilo de estas afirmaciones cabe entender que la vida en sí no tiene un sentido único sino que cada cual le da,  busca o encuentra, un sentido a lo que hace, a cómo vive su propia vida, independientemente de que el vivir en sí mismo ya constituya su propio sentido.

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