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LOS SEIS SONIDOS CURATIVOS 24 de marzo de 2010

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Los Seis Sonidos Curativos (Liu Zi Jue) es una técnica tradicional del Qigong Médico. El ejercicio que debe realizarse sentado en una silla y con la espalda recta.
Los 6 Sonidos Curativos deben pronunciarse correctamente y 6 veces cada uno. Los sonidos ejercen una vibración que afecta directamente a un órgano concreto depurándolo y sanándolo tanto físicamente como emocionalmente.
Si deseamos completar el ejercicio de sanación con una visualización, al inspirar imaginaremos una luz que llega a nuestro órgano y lo tonifica al espirar pronunciando el sonido visualizaremos como expulsamos las energías negativas de nuestro órgano ( enfermedades y emociones)
Los 6 sonidos Curativos y sus respectivos órganos son los siguientes:
1. MADERA: Sonido “XU” Tranquiliza el Qi (energía) del hígado, se usa para tratar enfermedades de los ojos, dolor de cabeza, tics y también problemas faciales. Combate la depresión, la ira, la frustración, el resentimiento, la amargura y el desprecio.
2. FUEGO: Sonido “KE” o “HE” Refuerza el Qi del corazón y se utiliza para tratar la inquietud, las palpitaciones, el insomnio, las perturbaciones del sueño, la locuacidad. Se recomienda para disminuir la excitación, el deseo y la alegría excesiva, los celos y la avaricia.
3. TIERRA: Sonido “HU” Refuerza el Qi del bazo y trata los problemas digestivos. Reduce la reflexión excesiva y la obsesión.
4. METAL: Sonido •”Si” Tonifica el Qi de los pulmones siendo indicado para combatir las enfermedades pulmonares como la tos y el asma. Indicado para mitigar los episodios de tristeza y de preocupación excesiva.
5. AGUA: Sonido “CHUI” Refuerza el Qi de los riñones y está indicado para los problemas de insuficiencia renal, eyaculación precoz y espermatorrea. Combate el miedo, los sustos, shock y ansiedades.

6. FUEGO: Sonido “ XI” Regula el Qi del Triple Calentador/SANJIAO. Se utiliza para tratar el tinitus, la sordera, hinchazón de axila, dolor de muelas y la inflamación de garganta.
¿COMO PODEMOS PRACTICARLOS?
Con los ojos cerrados se atiende al órgano (se pone la atención en el):
1.-HÍGADO: ponga la lengua junto al paladar y con una exhalación lenta y prolongada, produzca el sonido SSHHHHHHHHHHHH. Al mismo tiempo que elimina la rabia, la Ira, la cólera, la agresividad.
Si le viene a la mente en ese momento una situación o persona que le produce rabia, cólera o agresividad, no lo aparte de su mente, sino piense en ello mientras hace el sonido para eliminar la situación o persona de su mundo interior, para transmutarlo.
Durante los periodos de descanso respire hacia el hígado y sonríale al tiempo que lo rodea de una luz verde brillante. Sienta la virtud de la Amabilidad.
2. – CORAZÓN: Con la boca completamente abierta colocando la punta de la lengua detrás de los dientes inferiores haga una exhalación lenta y profunda al tiempo que produce el sonido HAAAAAAAAA y elimina el orgullo, el odio, la soberbia, la impaciencia y la prisa.
Si le viene a la mente en ese momento una situación o persona que le produce esta emociones que está eliminando, no lo aparte de tu mente, sino piense en ello mientras hace el sonido para eliminar el odio, orgullo, etc. de la situación o de la persona. Durante los periodos de descanso respire y sonría al Corazón al tiempo que lo rodea de una luz roja brillante. Sienta la virtud del Amor, y la Felicidad.
3-BAZO: Ponga otra vez la lengua junto al paladar y haga una exhalación lenta y profunda al tiempo que produce el sonido GUUUUUUUUUUU ( desde la garganta como el sonido de “Gemir”) y elimina la preocupación.
Si le viene a la mente en ese momento una situación o persona que le produce preocupación, no lo aparte de su mente, mas bien piense en ello mientras hace el sonido para limpiar la situación o la persona..
Durante los periodos de descanso respire y sonría al Bazo al tiempo que lo rodea de una luz amarilla brillante y siente la virtud de la Belleza que potenciará positivamente este órgano.
4. PULMONES: Con la lengua detrás de los dientes cerrados y con una exhalación lenta y prolongada, producir el sonido SSSSSSS
Hacerlo con la intención de soltar todas las tristezas y depresiones. Si viniera a la mente una situación o recuerdo triste aprovechar para eliminarlo. Este sonido limpia de toda tristeza al pulmón, el órgano donde se guardan esta emociones.
Al inspirar llevar la energía del coraje, del valor y el buen animo a los pulmones. Sonreír y brindarle amor a estos órganos. Conviene visualizarlos envueltos en una luz blanca.
5.- RIÑONES: Formar una O con los labios como si se soplase la vela de cumpleaños y con una exhalación lenta y prolongada emitir el sonido HOOOOOO, al tiempo que se elimina el miedo e inseguridad.
Si le viene a la mente en ese momento una situación o persona que produce miedo e inseguridad, no lo aparte de su mente, sino piense en ello mientras hace el sonido para eliminar el miedo de la situación.
Durante los periodos de descanso respire a los riñones y sonríele mientras le envía una luz azul o negra brillante. Sienta la virtud de la Bondad y Paz.
6.-TRIPLE CALENTADOR: Si es posible haga este ejercicio tumbado. Con la boca abierta exhale lentamente el aire mientas hace el sonido HIIIIIIIIIIIIII. Cuando pare para exhalar, trate de imaginar un rodillo grande que va aplanando el pecho, el estómago y el abdomen, y siéntase vacío ( es como cuando aplastamos con la mano una bolsa de plástico para guardarla. Sonría al triple calentador (no es un órgano).
Esto equilibrará todas la energías activadas por los demás sonidos y relaja el cuerpo en general.

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El flujo 24 de marzo de 2010

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Hay una cuestión interesante dentro de las experiencias transpersonales y es que, independientemente de lo que el sujeto experimente, se origina en su interior lo que se denomina “experiencias de flujo” (M. Csikszentmihalyi) y que se relacionan con una especie de ordenamiento de la mente. Uno de los problemas con los que se topa el individuo es la entropía psíquica, ese desorden en la conciencia que se produce cuando la información que recibe entra en conflicto con su personalidad y que se manifiesta como inquietud, rabia, dolor, etc…Como sabemos cualquier suceso externo aparece en la conciencia como mera información, sin valores positivos o negativos; es la personalidad la que, al interpretar esa información, le da un valor: es positivo o negativo, agradable o desagradable.

El estado opuesto sería, pues, el de experiencia óptima o de flujo, en la que todo parece encajar, el tiempo y el espacio desaparecen tal y como los experimentamos habitualmente y la persona “se va convirtiendo en un individuo único, menos predecible, poseedor de habilidades poco comunes” (M. Csikszentmihalyi). El flujo ayuda a integrar la personalidad porque en ese estado la conciencia está bien ordenada, la experiencia es armónica y uno se encuentra más integrado no sólo internamente sino, además, respecto al mundo en general. La personalidad crece, llega a ser más compleja como resultado de dos procesos psicológicos apuntados en capítulos anteriores: la diferenciación y la integración. “Una personalidad compleja es la que logra combinar estas dos tendencias” (M. Csikszentmihalyi).

Un enfoque oriental de las experiencias de flujo, aunque como veremos va más lejos de lo que en psicoterapia se conoce como la práctica del darse cuenta, lo encontramos en diversas escuelas de Budismo. Concretamente la meditación Vipassana introduce a quien la practica en la observación del flujo de la experiencia pero enfatizando la importancia de la atención al cuerpo y a lo que sucede en la mente; no se trata únicamente de estar atento y consciente a todo lo que se presenta a nivel emocional, sensorio, intelectual o motivacional, sino que su contemplación ha de hacerse desde una actitud particular que consiste en no fijar la mirada interna en nada en particular ni tampoco rechazar nada, en suma: no elegir, manteniendo una actitud de ecuanimidad y desapego. El Dr. Claudio Naranjo afirma que: “La práctica de observar el flujo de la experiencia conlleva un examen de esa experiencia que equivale a una verificación experimental de los postulados del dharma (*) y a deshacer la ignorancia u obscuración mental que nos lleva a atribuir permanencia a lo impermanente e individualidad al fluir siempre cambiante de la vida. (Entre Meditación y Psicoterapia) (pag. 202)

Esta breve exposición de lo que significa el flujo en las experiencias de la conciencia nos introduce en la carta de La Templanza donde se ve a un ángel intercambiando líquido entre dos jarras. La visión que aquí toman los opuestos es de que actúan simultáneamente, que uno no puede existir sin el otro y que únicamente el equilibrio que se produce al combinarlos es el que producirá la aceptación plena de quienes somos. En cierto sentido la manifestación del bien y del mal, de lo positivo y lo negativo, se reduce a cuestiones de grado más que de polaridades enfrentadas. El trasvase del líquido se realiza, en esta carta, de forma fluida, moderada; nos da a entender que consciente e inconsciente se encuentran unidos, no suponen dos “cosas” distintas sino dos opciones, o visiones, de la misma “cosa” y que operan unidos.
Cuanto más sincrónico sea el trasvase de uno a otro, cuanto “más de acuerdo” se pongan entre sí las polaridades, mayor será el orden en la conciencia total del individuo, mejor la comprensión de sí mismo y del mundo y mayor será el control sobre la complejidad de su existencia.

7 Principios Para Transformar Su Vida 17 de marzo de 2010

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por Eugenia Lerner

La filosofía huna es una filosofía muy antigua de la Polinesia. Es una filosofía práctica de la vida, que estaba implícita en la cultura y en muchas de las disciplinas que allí se practicaban, entre ellas, el chamanismo. La palabra Huna tiene diversos significados. En este contexto quiere decir básicamente oculto o secreto, en el sentido de algo que no podemos ver a simple vista. Serge Kahili King, chamán y psicólogo norteamericano ha contribuido enormemente a explicitar en términos actuales esta filosofía y a difundirla en su país y en otros países del mundo. Es una filosofía que a mi entender expresa en forma clara, simple y expl’cita conceptos o verdades universales. Postula siete principios que pueden ser considerados herramientas conceptuales y prácticas para:

organizar nuestra experiencia de la realidad
transformar nuestra experiencia de la realidad
crecer y desarrollar nuestro potencial
lograr metas y objetivos de toda índole
generar mayor bienestar, armonía, confianza y poder en nuestra vida
Los principios están expresados en forma clara y simple y pueden ser aplicados a cualquier aspecto de la experiencia humana. Algunas personas asocian lo simple con lo superficial y lo complicado con lo profundo pero dicha asociación en general no es válida y menos aún en este caso. Los principios del huna son también muy profundos. Cada principio es un enunciado del que se pueden desprender diferentes sentidos. Cada sentido tiene a su vez una serie de implicaciones de orden práctico y filosófico cuya comprensión y aplicación nos lleva a niveles cada vez más profundos de transformación.

Al mismo tiempo generalmente son difíciles de aplicar. Como ocurre con cualquier aprendizaje lo más dificil suele ser crear el hábito de la práctica y la ejercitación. En general, la mayor dificultad está en recordarlos y utilizarlos sistemáticamente y seguir haciéndolo aún cuando no siempre se registren resultados inmediatos al hacerlo.

Si bien cada principio es una herramienta efectiva en si misma es al mismo tiempo parte de un conjunto que le da sentido. Por lo tanto, cuando se selecciona algún principio en particular para trabajar sobre una situación determinada, resulta conveniente utilizarlo teniendo en cuenta al conjunto del que forma parte.

Primer principio.

1. El mundo es lo que uno piensa que es.
El pensar está tomado aquí en un sentido amplio, en el que están incluidas las ideas, creencias, convicciones, supuestos e imágenes mentales, tanto en su aspecto conciente como inconsciente. Este principio sostiene básicamente que nuestros pensamientos contribuyen a generar nuestra experiencia de la realidad.

Dicho principio se puede entender en un nivel más literal y en otro más metafísico o esotérico. Desde un punto de vista más literal lo que asevera es que no son los hechos los que determinan nuestra experiencia de la realidad, sino las ideas, juicios e interpretaciones acerca de los hechos. Por ejemplo, lograr un ascenso en el trabajo es un hecho. Este hecho cambia nuestra realidad, pero el cambio depende no sólo del hecho, sino de nuestras creencias (concientes e inconscientes) respecto del mismo. Si pensamos por ejemplo, que somos aptos para el nuevo empleo, que éste es merecido y favorable a nuestro crecimiento, tendremos un tipo particular de experiencia. Si pensamos en cambio, que el nuevo puesto implica demasiada responsabilidad, que no estamos capacitados para el o que otra persona está más preparada que nosotros para esa función, nuestra experiencia será muy diferente.

En un nivel menos evidente lo que afirma este principio es que fueron también nuestras creencias y convicciones las que contribuyeron al ascenso. Decimos contribuyeron porque nosotros no controlamos la realidad. La realidad es el resultado de la confluencia de infinidad de variables. Nuestras creencias pueden favorecer o no el ascenso, no pueden determinar que suceda en un momento y lugar determinados. La imagen que tenemos de nosotros mismos, las creencias respecto de cómo somos y de cuáles son nuestros talentos, defectos y posibilidades en la vida abrirán algunos caminos y cerrarán otros, facilitarán ciertos logros y no otros. En relación al ejemplo del ascenso, podríamos decir que si en líneas generales creemos que podemos lograr mejores posiciones laborales, es más factible que las logremos. No podemos forzar un ascenso, pero si podemos crear condiciones para lograr de alguna manera un puesto mejor en algún momento.

Desde una perspectiva más metafísica y esotérica, la aseveración subyacente a este principio es que los pensamientos son energía electromagnética.

Los pensamientos son una forma muy sutil de materia, son energía. Esta energía tiene la capacidad de atraer circunstancias, a la manera de un imán, y de cristalizarse en lo que llamamos realidad objetiva. Qué quiere decir esto? que la energéa de los pensamientos, cuando tiene suficiente fuerza o carga energítica crea formas. Crea lo que somos y nuestras circunstancias. Si tomamos nuevamente el ejemplo del ascenso, podríamos decir que una fuerte convicción respecto de que lograremos un mejor puesto puede atraer concretamente esta posibilidad de diferentes maneras. Quizás vemos casualmente un aviso en el diario, cuando no solemos leer ese diario, o un amigo nos llama para darnos esa información, o alguien nos ofrece una conexión inesperada. El pensamiento “estoy convencido de que puedo encontrar un trabajo mejor” se manifiesta concretamente en una cadena de acontecimientos que pueden concluir en la oferta de un mejor trabajo. Una vez más, esto no quiere decir que individualmente podemos concretar todo lo que queremos en cada momento. Para generar la energía suficiente para que algo se manifieste muchas veces necesitamos que todo un grupo humano o comunidad piense en la misma dirección. Para llegar a la Luna, por ejemplo, fue necesario esperar a que mucha gente lo creyera posible. Mucho antes de que comenzaran los preparativos concretos para esta travesí’a había sido sólo una fantasía de algunos, pero pudo concretarse cuando muchos la creyeron posible.

Cuando tienen la fuerza necesaria nuestros pensamientos producen efectos en nuestro cuerpo, en nuestra salud, en nuestra relación con nosotros mismos y con otros. Pueden también manifestar nuestros deseos, metas y proyectos. Los pensamientos operan como co-creadores de nuestra realidad. En líneas generales, pensamientos saludables crean condiciones físicas saludables, pensamientos armoniosos generan relaciones armoniosas, creencias de prosperidad generan prosperidad.

2. No existen límites.
Quién no ha tenido la experiencia de estar pensando en una persona y al rato recibir su llamado? o a la inversa, tener el impulso de llamar a alguien y enterarse de que esa persona estaba pensando en uno en ese momento?. Como estos se podrían citar muchos ejemplos para dar cuenta de uno de los significados de este principio: que todo está conectado. En términos del espíritu, de la información y la energía no existen separaciones, no hay fronteras ni límites, todo se conecta y comunica entre sí’. Nuestra mente con nuestro cuerpo y viceversa, las personas entre su, las personas con el medio ambiente y éste con las personas, etc. Recibimos y emitimos información y estamos conectados espiritual y energéticamente con todo lo que nos rodea, aún cuando por distintos motivos no seamos totalmente concientes de ello. La telepatía y la clarividencia por ejemplo, son posibles por esta razón. Podemos recibir y emitir información de y a todo lo que nos rodea, independientemente de la distancia a la que se encuentre aquello con lo que establecemos contacto, precisamente porque no existen fronteras.

El otro sentido de este principio tiene que ver con que todo es posible, o sea, que no existen límites para las posibilidades. En campos de la ciencia, la educación, la tecnología y la informática, existen muchos ejemplos de cosas que se consideraban imposibles y que ahora no lo son. La ciencia y la tecnología nos han permitido trascender los límites de nuestro sistema perceptual. Como todo el mundo sabe, se inventaron instrumentos que pueden captar y transmitir cosas que nuestros sentidos naturales no captan. Ahora podemos ver cosas, a través de estos instrumentos, que hasta hace un tiempo se consideraban imposibles de ver o que eran desconocidas para el hombre. Hasta hace relativamente poco tiempo se pensaba que los niños con síndrome de Down tenían muy escasa posibilidad de aprendizaje. Hoy en día con programas y métodos adecuados se está logrando que estos niños aprendan mucho más de lo que solían aprender.

La cuestión es que todo es posible si descubrimos cómo hacerlo y si mantenemos flexibles nuestras expectativas en relación a los resultados y a los métodos empleados para ello. Este principio no dice que todo es posible para un individuo en particular, en determinado tiempo, lugar y forma. Dice que todo es posible en términos más universales. Para hacer posibles ciertas cuestiones se requiere del deseo, la dedicación y el trabajo mancomunado de un grupo de individuos. Para otras, es necesario que se den primero ciertas circunstancias para que luego otras cosas sean posibles.

Pero la cuestión es que si pensamos que algo es posible de alguna manera podemos contribuir a que lo sea, mientras que si pensamos que no lo es, no estamos colaborando para que lo sea.

En un plano más individual e interaccional la gran mayoría de las personas tienen ideas (concientes o inconscientes) respecto de lo que pueden ser, hacer o tener en la vida que establecen límites a sus posibilidades. Lo que es importante tener presente es que en general estos límites son sólo supuestos y no límites “verdaderos” respecto de lo que es o no posible para nosotros. También en un plano individual todo es posible si descubrimos cómo hacerlo, cómo transformar nuestra auto imagen, nuestros pensamientos y acciones en la vida y si nos mantenemos flexibles en relación a nuestras expectativas, procesos y resultados.

3. La energía fluye donde va la atención.

Este principio alude a cómo es el fenómeno de la energía. Nos dice que la misma fluye naturalmente allá donde ponemos la atención. Si dirigimos la atención a alguna parte del cuerpo, allá va la energía automáticamente. Aquello que recibe nuestra atención se energiza, de manera que nuestros pensamientos más frecuentes son los que tienen más fuerza y poder, porque son los que reciben más atención. Como hemos visto al referirnos al primer principio los pensamientos son energía electromagnética. Hemos dicho también que cuando los mismos tienen suficiente fuerza se manifiestan de alguna manera en lo concreto. Este principio da cuenta precisamente de cómo es el proceso por el cual los pensamientos toman fuerza y cómo es el mecanismo por el cual le podemos dar poder a algo. Dice que todo aquello en lo que centramos sostenidamente la atención, tanto en forma automática o voluntaria como en forma conciente o inconsciente, adquiere fuerza y prevalencia en nuestra vida. Si ponemos mucha atención en un problema o en un malestar, éstos se acrecientan. Si ponemos en cambio, la atención en las posibles soluciones o en el bienestar deseado, eso es lo que facilitamos.

4. Ahora es el momento de poder.
Del pasado extraemos experiencia, hacia el futuro trazamos una dirección y en el presente es donde tenemos el poder para hacer algo con lo aprendido, con nuestros deseos y proyectos. Se ha hablado mucho ya respecto de que el presente es lo único real en términos existenciales, puesto que el pasado es sólo recuerdo y el futuro sólo imaginación. Pero aún cuando en términos existenciales esto sea claro, en términos psicológicos mucha gente vive más en el pasado o en el futuro que en el presente. Y qué sucede entonces? Se pierde el contacto con la fuente de poder. Este principio nos dice en forma clara y simple cómo podemos conectarnos con nuestro poder: enfocando la atención en el momento presente. No dice que es malo ir al pasado o al futuro. Muchas veces puede ser necesario. Lo que dice es que si nuestra atención se queda allá nos desconectamos de nuestro poder y que para recuperarlo es necesario volver al presente. Para enfocarse en el presente sólo es necesario tomar la decisión de conectarse con el ahora en algún plano de la existencia o en todos ellos: el ahora del cuerpo, de la mente, de las acciones o del espíritu.

5. Amar es estar feliz con algo.
El amor se entiende en esta filosofía como un tipo particular de energía y acción y no como un sentimiento. El sentir amor es algo que completa la experiencia, pero no es lo que define la cualidad de esta energía ni las acciones que la misma conlleva.

Desde un punto de vista energético el amor es una fuerza de unión. La energía contraria es la energía de separación. Cuando uno vibra con la energía de amor se siente unido a algo o a alguien. El tipo de acciones que se derivan de esta energía y que contribuyen a incrementarla son las acciones de valorar, reconocer, admirar, apreciar y agradecer a algo o a alguien. De manera que cuando realizamos alguna de estas acciones estamos incrementando la energía del amor en la relación con nosotros mismos, con los demás y/o con el medio.

El principio dice que cuando amamos somos felices. De manera que si queremos ser felices con algo es necesario que lo amemos. Como el amor es una acción y una energía, no dependemos de ningún sentimiento para acrecentar el amor en nuestra vida: lo que se requiere es que realicemos y practiquemos las acciones que conducen a él, que son, como hemos dicho, la valoración, el reconocimiento, la admiración, la apreciación y el agradecimiento.

La acción mental contraria al amor es la crítica. Cada vez que criticamos a algo o a alguien (incluyendo a nosotros mismos) vibramos en una energía contraria al amor. De manera que cada vez que criticamos generamos infelicidad. Generalmente la idea es que si criticamos vamos a mejorar algo, pero el efecto es el opuesto al buscado porque, como hemos dicho, lo que generamos es infelicidad y separación. Para esta filosofía si existe infelicidad no hemos mejorado en lo esencial.

La energía de separación se experimenta emocionalmente como miedo. El miedo es la emoción que sentimos cuando vibramos con esa energía, cuando nos sentimos solos y separados. Si tenemos miedo el camino no es combatirlo, sino generar más poder y amor. Cuando estamos llenos de poder y amor, el miedo no tiene lugar, desaparece. Como hemos visto en referencia al principio anterior, nuestro poder se incrementa cuando estamos enfocados en el presente y como vimos en relación a este principio, nuestro amor aumenta cuando realizamos las acciones que llevan a vibrar con la energía de unión.

6. Todo el poder viene de nuestro interior.
Todo en la naturaleza tiene poder. El poder es energía dirigida a un propósito. De manera que todo tiene propósito. Cada aspecto del todo, cada ser en la naturaleza tiene su propio propósito.

Los seres humanos, al igual que todo en el universo, tenemos poder. Este poder se expresa en los diferentes aspectos o planos del ser como poder físico, emocional, mental y espiritual. Habitualmente hablamos de tener más o menos poder. Desde esta filosofía lo que en realidad tenemos es mayor o menor conexión con fuentes de energía, mayor o menor fluidez de la energía en nuestro sistema y mayor o menor capacidad de dirigir intencionalmente esta energía hacia una meta.

La conexión con fuentes de energía puede ser entendida básicamente de tres maneras diferentes, dependiendo de las creencias que se tengan al respecto: conexión con fuentes internas, con fuentes externas o con ambas. Desde el punto de vista de esta filosofía nosotros no somos la fuente única, ni última de energía y poder, porque todo tiene poder en el Universo. Como hemos dicho, podemos generar nuestro propio poder y podemos también conectarnos con fuentes de poder que están más; allá de nosotros, para acrecentar el propio. Como el Universo es infinito, el poder del Universo es también infinito. Cuanto más estemos conectados con el Universo mayor ser nuestro poder. Pero de nosotros depende esta conexión. Tener poder implica tener responsabilidad y decisión, de manera que nosotros decidimos (conciente o inconscientemente) cuánto, cómo y de qué manera establecemos estas conexiones con nuestro propio poder individual y con otros poderes más; allá de nosotros, tales como el poder de otros seres, de la naturaleza, y del Cosmos. Es por ello que cuanto más amor tenemos, más poder tenemos, porque estamos más unidos y más conectados con más fuentes de poder. Cuando los distintos poderes están conectados y en armonía se benefician mutuamente, se influyen favorablemente y de esa manera se cumplen los propósitos de todas las partes en relación, al mismo tiempo que el propósito del Todo. Por eso no hay mayor poder que el poder del amor.

7. Lo efectivo es la medida de lo verdadero.
La filosofía Huna es eminentemente práctica. No propone verdades ni métodos absolutos. Desde esta filosofí en estos siete principios son relativos. Son ideas o herramientas efectivas para lograr felicidad y bienestar en la vida, pero existen y se pueden proponer otras igualmente v lidas o efectivas.

Este principio sostiene por lo tanto que todo es relativo en términos de verdades y métodos. Establece como parámetro de verdad a los resultados que obtenemos. Afirma que sólo podemos saber si algo es verdadero o no por los efectos que produce. Esto implica que lo que es verdad para unos pueda no serlo para otros. Lo que para algunos funciona no funciona para otros.

También propone una forma de dirigir la atención en la vida: propone que busquemos lo efectivo y que a través de ello encontremos lo verdadero.

Este principio también dice que siempre hay muchas maneras diferentes de hacer las cosas, de llegar a los resultados deseados, porque en él está implícita la idea de que puede haber muchas formas efectivas de lograr algo.

Existe otra idea, menos evidente, implícita en este principio, cuando se lo considera a la luz del conjunto de los 7 principios y es que los medios determinan los fines. Medios armónicos producen efectos armónicos y medios inarmónicos producen efectos disarmónicos. Desde este punto de vista hay efectividad sólo cuando el resultado es armónico y como hemos visto, sólo hay armónia cuando hay amor.

El tarot y la Sombra 8 de marzo de 2010

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Dentro de la psicología junguiana tiene especial importancia el concepto de “sombra”, el lado oscuro de nuestra psique; todo aquello que somos pero consciente o inconscientemente rechazamos. Solemos definirnos en función al mundo exterior, como si fuésemos seres bidimensionales, como si únicamente constituyésemos una superficie, sin profundidad; tendemos a pensar en nosotros en términos de relación con el exterior: qué profesión tenemos, qué lugar ocupamos en la sociedad, en nuestra familia, etc… por lo tanto en realidad de esa manera no nos estamos definiendo por nosotros mismos, sino por el lugar que ocupamos en el mundo y como pasamos la mayor parte del tiempo desarrollando esas personalidades sociales, olvidamos que somos más que esas meras máscaras que nos vienen impuestas desde el exterior. Así, en el transcurso de nuestro desarrollo, llegan momentos clave en los que el inconsciente, cuyas aguas parecían tranquilas, hace acto de presencia precisamente en aquellos aspectos ocultos de nuestra personalidad que hemos obviado hasta entonces porque no nos son agradables. Y eso ocurre porque la vida, nuestro devenir, tiene un sentido; exteriormente quizás parezcamos seres limitados, pero nuestro interior contiene todo el universo, y el universo tiene un plan definido para cada uno de nosotros, cuanto más nos alejemos de este plan de vida, más profundas y constantes serán las apariciones de nuestra sombra. La sombra no es algo negativo sino que podríamos definirla (una de tantas definiciones) como una reacción opuesta y de idéntica fuerza que la cara que presentamos al mundo; se trata pues de un balancín psíquico, de un aspecto interno que nos equilibra y que si estamos dispuestos a escucharla, a la sombra, llegaremos a conocernos mucho mejor pues compensa aquello que le falta a nuestra personalidad exterior para llegar a ser aquello que ya somos pero no nos atrevemos a aceptar. La perfección no existe, no podemos ser perfectos, pero si logramos integrar la luz y la oscuridad que llevamos dentro si que podemos alcanzar la plenitud. Curiosamente el Tarot nos habla de llegar a esa realización plena, espiritual, a través de dos cartas que a priori inducen a pensar lo contrario; El Diablo y La Luna nos hablan, con su lenguaje simbólico, de esa otra cara oculta de nosotros mismos, de esa lucha que mantenemos día a día entre nuestro consciente y nuestro inconsciente; lucha estéril por supuesto dado que la integración de ambas facetas es la que nos dará las claves para conseguir nuestro destino. El inconsciente no es, como nos ha hecho creer la psicología tradicional, esa especie de basurero donde se agolpan nuestros miedos y traumas, sino que se trata de un ámbito rico y profundo desde donde irrumpen nuestras más secretas aspiraciones y anhelos. Saber comunicarse con él es la mejor manera de sentirse pleno e integrado con el mundo.

TAROT Y SINCRONICIDAD 1 de marzo de 2010

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La Sincronicidad es un fenómeno observado por Carl Jung y supone la ocurrencia de dos eventos que no están asociados ni causalmente ni teleológicamente (sin una finalidad en el orden natural), pero que tienen una relación significativa; en otras palabras, la Sincronicidad significa que la coincidencia de sucesos en el espacio y en el tiempo es algo más que un mero azar; es una peculiar interdependencia de los sucesos objetivos entre sí, así como respecto de los estados subjetivos del observador. Ambos componentes, el objetivo y el subjetivo no poseen una causa común, no se puede demostrar científicamente qué genera el fenómeno. Y aunque la ciencia ha avanzado en mediciones cada vez más minuciosas de la realidad (su supuesta realidad), al llegar al terreno de lo subjetivo se ha encontrado con que le es totalmente imposible medir, predecir o manipular las variables. En el caso concreto del Tarot, las cartas muestran situaciones tanto objetivas como subjetivas, es decir, pueden quedar en evidencia tanto aspectos de la realidad concreta y tangible como de la realidad emocional o intelectual. La Sincronicidad, de alguna manera, nos indica que el tiempo, tal como lo concebimos (pasado-presente-futuro) parece no existir: según el tema planteado, y por ello las cartas mostrarán tanto aspectos del pasado como del presente o del futuro del consultante. Para el inconsciente, el espacio y el tiempo son relativos. El conocimiento se adquiere en un continuo espacio-temporal donde el espacio ya no es el espacio que podemos “tocar”, ni el tiempo es el tiempo “mesurable”. Relacionando Sincronicidad y Tarot notaremos que éste es una especie de mapa de la conciencia humana, un mapa óptico, un conjunto de símbolos visuales que reflejan (el Tarot es un espejo) los cambios internos y externos del ser humano. Este lenguaje simbólico afecta esencialmente a los aspectos no racionales de la conciencia humana, como los sueños o el I-Ching y cuando la mente intenta explorar el símbolo se topa con los límites de la razón. Jung afirmó que cuando se consulta el Tarot lo que se lee es la propia vida del consultante, los símbolos sugieren el significado de su vida. Por ello recogen lo que hay de más inmediato, de más evidente, presentan sus experiencias, reflejan sus propias pasiones, sus deseos inconscientes, dado que los símbolos se materializan a través del inconsciente. Nada sucede por casualidad, ya que según las creencias relacionadas con la psicología humanista, la casualidad ni siquiera existe.